Especulaciones sobre la posibilidad de violencia en la movilización de mañana sellaron las declaraciones cruzadas entre el líder de la CGT y el Gobierno Nacional.
La presidenta Cristina Fernández advirtió hoy que "no habrá extorsión, amenaza, insulto ni agravio" que la "aparten del camino" trazado en su rol de primera mandataria.
"Hoy nos encontramos con una Argentina en que se dice que es una injusticia (por el impuesto a la Ganancias) contribuir para sostener la obra pública, a los jubilados y los subsidios", indicó la mandataria y recalcó: "Ante los agravios, descalificaciones e insultos y los que esperan que vaya a responder, esperen sentados porque no lo voy a hacer".
Sin mencionarlo, el mensaje -que duró más de una hora y fue transmitido por cadena nacional desde la Casa de Gobierno- tuvo como destinatario al secretario general de la CGT, Hugo Moyano, quien convocó para mañana un paro con movilización a la Plaza de Mayo y que en los últimos días realizó duras críticas a la jefa de Estado y comparó a su gestión con una dictadura.
En un tono más severo, instó a "cesar las operaciones" porque "esta Presidenta no es operable políticamente".
Seguidamente, consideró que en los episodios de violencia en la provincia de Chubut, por parte de un sector gremial, "lo que se estaba buscando es que entrara a sangre y fuego la Gendarmería y producir un evento que escandalizara y desestabilizara al gobierno y a las instituciones".
"Vieron las cosas que han pasado ahí (en Chubut) y que parece que siguen pasando porque quieren que evidentemente haya violencia desde algún sector político o gremial. No tengo ninguna duda, los veo actuar y extorsionar", añadió.
